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La Coctelera

¿MITO O REALIDAD?

 

Alguna vez ha escuchado el término "publicidad subliminal"? Estoy segura que sí. La mayoría de nosotros en algún momento de nuestra vida ha oído la palabra "subliminal", al parecer es más común de lo que creemos y suele relacionarse bastante con la publicidad, de ahí se ha creado y ha nacido el concepto "publicidad subliminal", del cual se habla hace muchos años pero curiosamente hasta hace poco genera mayor controversia y es objeto de muchos estudios y discusiones.

La "publicidad subliminal" es aquella que presenta al consumidor un producto o servicio de tal forma que el mensaje o la información no es conscientemente percibida y lleva al sujeto a usar y consumir dicho objeto ignorando las razones auténticas. También existe una definición jurídica en "La ley general de la Publicidad", en donde la "publicidad subliminal" es clasificada como "publicidad ilícita" definiéndola así: "...aquella que por ser emitida con estímulos en el umbral de la sensibilización no es conscientemente percibida".

Se dice que la mayoría de estos mensajes son asociados principalmente con muerte y sexo. Algunas de las marcas más reconocidas a nivel mundial que se han visto involucradas en este tema son: Coca-Cola y Disney. Coca-Cola principalmente por su botella, la cual asemeja el cuerpo de una mujer; en el caso de Disney, se dice que en la caratula de la película Aladino supuestamente aparece la palabra "sex", entre otros rumores. Sin embargo, ¿qué tan cierto es eso? ¿Es esto mito o realidad?

Existen dos posiciones al respecto; por un lado se podría pensar en que hay que estar muy desocupado para hacer eso y que en ocasiones la gente ve lo que quiere ver. Aunque existen pruebas de algún tipo de procesamiento inconsciente de la información, este es el resultado de la repetición constante y seguida de un mensaje, no de un encantamiento maligno que está convirtiendo a la publicidad en un enemigo. Como lo dicen Philip Kotler y Gary Armstrong en su libro "Fundamentos de Marketing" "...no han logrado encontrar un vínculo entre los mensajes subliminales y el comportamiento de los consumidores".

Por otro lado, podemos considerar la "publicidad subliminal" como una amenaza constante de alcances insospechados; en donde la sociedad consumista y los avances tecnológicos influyen demasiado, estando siempre a los pies y al alcance de los publicistas. Tal vez estos mensajes sean la forma de persuadir a las personas con algún tipo de sentimiento o necesidad reprimida, como puede ser, el sexo.

De cualquier forma, mito o realidad, algunos países han tomado medidas drásticas con respecto a este tema, por ejemplo: en Noruega existen sanciones para quien emita mensajes ocultos en televisión y en la Unión Europea se han adelantado propuestas para prohibir anuncios publicitarios con información subliminal, con el fin de proteger a los niños y jóvenes.

Adicionalmente, tengamos en cuenta que según estudios, la duración de estos mensajes dentro del subconsciente es muy poca y así mismo es muy probable que dejen de surtir efecto cuando se es consciente de ellos. Además por que le dan tan duro a la publicidad? si existen en este campo, también se han descubierto supuestos mensajes subliminales en la música, el cine y hasta en pintura y escultura. Tal vez, si exista, pero para mi concepto solo persuade a algunas personas con características diferentes y en determinadas situaciones, pero no se puede considerar como un elemento casi mágico que embruja y perturba.

SOMOS UNA COMUNIDAD VIRTUAL

Un día navegando en la Red, recibí una invitación en mi correo electrónico la cual me daba la oportunidad de pertenecer a un grupo de personas cuyas interacciones on line se basan en conocimientos, gustos o pasiones en común hacia uno o muchas actividades de consumo; estos grupos son conocidos como comunidades virtuales de consumo.

Antiguamente, los grupos de personas que pertenecían a una membrecía se relacionaban manteniendo contacto "cara a cara". Actualmente, existen nuevas estrategias  debido a que, como se menciona en el libro el "Comportamiento del consumidor" del autor Michael Salomón, "los mercadólogos reconocen cada vez el poder que tiene la comunicación boca a boca para promover o destruir productos".

Lo anterior ha llevado a que se creen nuevas formas para que los consumidores, directa o indirectamente  contribuyan y ayuden en la venta de diferentes productos, servicios, ideas, música, etc. Esto se da simplemente con el hecho de reenviar o, como se dice comúnmente, "forwardiar" un correo el cual aparentemente no tiene ningún tipo de información publicitaria.

Estos grupos de consumo se caracterizan y son ampliamente llamativos para las nuevas generaciones, por la posibilidad que brindan de compartir intereses con individuos desconocidos y que tal vez nunca vayamos a conocer; como lo dice Michael Salomón en el "Comportamiento del consumidor", "los miembros pertenecientes a estas comunidades son anónimos porque solo interactúan en el ciberespacio", lo cual permite que cada cual se muestre como desea sin que realmente sea así.

Las comunidades virtuales de consumo adoptan muchas formas: Calabozos para usuarios múltiples (MUD), son todas aquellas formas o ambientes donde la gente interactúa a través de un formato de juego donde cada cual tiene un rol. También existen las salas de chat, los anillos o grupos de páginas relacionadas, las listas que son grupos de personas que comparten la misma información y lo último que son los blogs, lugares en la red, donde todo el mundo tiene acceso y tiene la posibilidad de poner, quitar y opinar sobre artículos, mensajes, imágenes, videos; interactuando con gente que se encuentra al otro lado del planeta.

Este nuevo "movimiento", está a la vanguardia y hace parte activa del fenómeno de la globalización, del bombardeo y la saturación de información a la que nos vemos sometidos. Son una nueva estrategia en la cual somos envueltos y utilizados, sin embargo, si lo vemos por otro lado podemos también sacar muy buen provecho de estos espacios, siempre manejando un concepto ético de la información.

Todos hacemos parte de esto y nos vemos influenciados, nuestra labor es aprender a seleccionar y sobre todo manejar y entender estas comunidades con el fin de ponerlas a nuestro favor y sacarles un buen provecho, no solo hablando del sentido comercial, sino cultural y social.

LA GLOBALIZACIÓN NO ES UN MISTERIO

No es un misterio, el mundo y la sociedad en la que vivimos está siendo saturada cada vez más por mensajes e información de la cual en ocasiones ni siquiera somos conscientes. Todo este fenómeno hace parte de ese proceso del cual últimamente se habla tanto llamado "globalización"; muchas cosas se dicen, unos a favor y otros en contra, pero en realidad sabemos qué significa ese proceso y de qué forma las grandes industrias y empresas a nivel mundial manejan la situación y como nos vemos afectados nosotros?

No-logo, documental de Noami Klein, periodista e investigadora de gran influencia en el movimiento antiglobalización y el socialismo democrático, nos habla y explica todo lo que la globalización implica para los países que son potencia, los que se encuentran en vía de desarrollo, las grandes multinacionales y sobre todo para las personas del común y la sociedad en general.

El documental nos muestra como las grandes empresas multinacionales invierten gran parte de sus esfuerzos y capital en llegarle a las personas, no por los beneficios o características especiales de los productos que comercializan, sino por la "personalidad" que les imprimen para que los consumidores se sientan más identificados con las marcas y creen un sentido de pertenencia con ellas.

Todos hemos sido, somos y muy seguramente seguiremos siendo objeto de estas estrategias novedosas de mercadeo y publicidad, en donde efectivamente la tendencia es a aumentar nuestro nivel de consumo de bienes y servicios y en consecuencia enriquecer a las grandes empresas que quieren seguir expandiéndose para crear y fortalecer su  monopolio.

Todos pensaríamos que estas empresas, por ser tan grandes y poderosas, ayudan y contribuyen en  la solución de problemas sociales como el desempleo. Sin embargo, no es así, debido a que la generalidad es que las labores que implican el proceso de fabricación de un producto se distribuyan y expandan en diferentes lugares del mundo, es decir, no se centra toda su elaboración en un solo sitio; de hecho, muchas de estas empresas ni siquiera cuentan con fábricas propias.

Las personas que trabajan para algunas de estas multinacionales de forma directa o indirecta, en ocasiones no reciben ni siquiera el salario mínimo legal vigente, muchísimo menos cuentan con prestaciones sociales y ningún tipo de beneficios de parte de sus empleadores, los cuales siguen enriqueciéndose gracias al fruto del trabajo de estas personas y obvio de su grande inversión en fuertes estrategias de impacto en mercadeo y publicidad.

Debido a estas estrategias, en las cuales suele usarse como imagen a grandes ídolos y personas reconocidas a nivel mundial, las marcas tienen algo llamado "valor de marca" en donde los consumidores están dispuestos a pagar lo que sea necesario (manteniendo las proporciones) por adquirir un producto, con el cual se sientan identificados, satisfechos y que además les dé un status.

Muchas veces no es la calidad, es el logo lo que hace que un producto se venda, y es el reconocimiento que este tenga lo que determina el valor que se paga por adquirirlo. Lo mínimo que podemos hacer es ser conscientes de lo que compramos y apoyar a la industria nacional, la cual en muchas ocasiones es la que provee a los grandes monopolios para vendernos sus productos a un valor mucho más elevado del real.

Como personas, es muy difícil ser ajenos a esta realidad, ninguno de nosotros puede serlo, por más determinación que tenga de alejarse de esta sociedad consumista, sería un imposible. Lo preocupante es pensar que si en esta situación no intervienen organizaciones gubernamentales mediadoras, que regulen la forma en que se está desarrollando la globalización, este fenómeno nos va a seguir dirigiendo  hacia dónde vamos desde hace varios años: el rico será cada vez más rico y el pobre será cada vez más pobre.

CONSUMIDOR, EL OBJETIVO DE LA GUERRA

Un domingo cualquiera estaba en el supermercado haciendo algunas compras; de entrada estaba un atractivo modelo regalando una nueva marca de cigarrillos, tres metros después, una impulsadora ofreciendo la promoción del día en una marca de champú, algunos pasos más adelante un señor con degustaciones y hacia el fondo una gran valla publicitaria mostrando la propia marca del supermercado, la cual ofrece una gran variedad de productos. En ese momento pensé... "yo soy el objetivo, soy el consumidor".

Vivimos en una sociedad 100% consumista y saturada de información, es tanta que a veces nuestra mente no puede percibirla y procesarla toda, por este motivo el mercadeo se ha convertido en una guerra: la de la mercadotecnia, en donde se pelea por captar nuestra atención, pero donde irónicamente lo más importante no es el consumidor sino la competencia, tal y como lo mencionan en el libro, "La guerra de la mercadotecnia", de los autores Al Ries y Jack Trout, "Para tener éxito hoy en día la empresa debe orientarse al competidor".

Según esto, actualmente las empresas no solo se pueden limitar a servir al cliente, sino que deben, en términos de guerra, burlar, flanquear y poner fuera de combate al competidor; el enemigo es la competencia y el consumidor es el territorio que se debe conquistar. Se supone que el mercadeo estudia los consumidores y todo lo que estos incluyen, para satisfacerlos en sus necesidades y deseos, sin embargo, ha llegado hasta tal punto el consumismo, que ya no se trata de llamar nuestra atención y lograr influir en nosotros, se trata de "aplastar al enemigo".

Existen muchas estrategias y tácticas todas basadas en las grandes guerras mundiales, una de ellas que suele ser muy exitosa: "Un ejército victorioso, opera en la línea que menos se espera", dijo Lidell Hart, pensador militar del siglo XX. Y otra, mencionada en La guerra de la mercadotecnia, "el pez grande se come al pequeño", "es difícil destronar a un rey", en términos de mercadeo, es muy complicado superar una marca o producto muy bien posicionado en la mente de los consumidores, sin embargo, no es imposible.

En eso consiste la guerra de la mercadotecnia: tener buenas estrategias y saber usarlas, de forma ofensiva o defensiva, dependiendo de la situación, para poder ganar esta guerra, es decir, al cliente. Irónico saber, que lo que nosotros pensamos que está hecho para satisfacernos, en el fondo no es así y tiene otra realidad. Todo el tiempo, por cualquier medio, somos saturados y manipulados por información, lo mínimo que podemos hacer es ser conscientes de lo que este fenómeno significa.