No es un misterio, el mundo y la sociedad en la que vivimos está siendo saturada cada vez más por mensajes e información de la cual en ocasiones ni siquiera somos conscientes. Todo este fenómeno hace parte de ese proceso del cual últimamente se habla tanto llamado "globalización"; muchas cosas se dicen, unos a favor y otros en contra, pero en realidad sabemos qué significa ese proceso y de qué forma las grandes industrias y empresas a nivel mundial manejan la situación y como nos vemos afectados nosotros?

No-logo, documental de Noami Klein, periodista e investigadora de gran influencia en el movimiento antiglobalización y el socialismo democrático, nos habla y explica todo lo que la globalización implica para los países que son potencia, los que se encuentran en vía de desarrollo, las grandes multinacionales y sobre todo para las personas del común y la sociedad en general.

El documental nos muestra como las grandes empresas multinacionales invierten gran parte de sus esfuerzos y capital en llegarle a las personas, no por los beneficios o características especiales de los productos que comercializan, sino por la "personalidad" que les imprimen para que los consumidores se sientan más identificados con las marcas y creen un sentido de pertenencia con ellas.

Todos hemos sido, somos y muy seguramente seguiremos siendo objeto de estas estrategias novedosas de mercadeo y publicidad, en donde efectivamente la tendencia es a aumentar nuestro nivel de consumo de bienes y servicios y en consecuencia enriquecer a las grandes empresas que quieren seguir expandiéndose para crear y fortalecer su  monopolio.

Todos pensaríamos que estas empresas, por ser tan grandes y poderosas, ayudan y contribuyen en  la solución de problemas sociales como el desempleo. Sin embargo, no es así, debido a que la generalidad es que las labores que implican el proceso de fabricación de un producto se distribuyan y expandan en diferentes lugares del mundo, es decir, no se centra toda su elaboración en un solo sitio; de hecho, muchas de estas empresas ni siquiera cuentan con fábricas propias.

Las personas que trabajan para algunas de estas multinacionales de forma directa o indirecta, en ocasiones no reciben ni siquiera el salario mínimo legal vigente, muchísimo menos cuentan con prestaciones sociales y ningún tipo de beneficios de parte de sus empleadores, los cuales siguen enriqueciéndose gracias al fruto del trabajo de estas personas y obvio de su grande inversión en fuertes estrategias de impacto en mercadeo y publicidad.

Debido a estas estrategias, en las cuales suele usarse como imagen a grandes ídolos y personas reconocidas a nivel mundial, las marcas tienen algo llamado "valor de marca" en donde los consumidores están dispuestos a pagar lo que sea necesario (manteniendo las proporciones) por adquirir un producto, con el cual se sientan identificados, satisfechos y que además les dé un status.

Muchas veces no es la calidad, es el logo lo que hace que un producto se venda, y es el reconocimiento que este tenga lo que determina el valor que se paga por adquirirlo. Lo mínimo que podemos hacer es ser conscientes de lo que compramos y apoyar a la industria nacional, la cual en muchas ocasiones es la que provee a los grandes monopolios para vendernos sus productos a un valor mucho más elevado del real.

Como personas, es muy difícil ser ajenos a esta realidad, ninguno de nosotros puede serlo, por más determinación que tenga de alejarse de esta sociedad consumista, sería un imposible. Lo preocupante es pensar que si en esta situación no intervienen organizaciones gubernamentales mediadoras, que regulen la forma en que se está desarrollando la globalización, este fenómeno nos va a seguir dirigiendo  hacia dónde vamos desde hace varios años: el rico será cada vez más rico y el pobre será cada vez más pobre.